El General Prim murió el 30 de diciembre de 1870 a causa de las heridas infectadas que le causó un atentado que sufrió tres días antes. En 2012 la Comisión Prim de Investigación, formada por expertos de la Universidad Camilo José Cela
, estudiaron el cuerpo embalsamado y dictaminaron que los surcos y marcas en el cuello de la víctima eran "compatibles" con un posible estrangulamiento a lazo. Una segunda autopsia de la momia de Prim dictaminó en diciembre de 2013 que los surcos del cuello —que aparecen igualmente en los gemelos— fueron causados por la presión de las ropas, descartando el estrangulamiento.
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